domingo, 17 de junio de 2012

H O R O S C O P O


Nací en una fecha complicada,

cuando los cielos cambian su destino.

Abrí los ojos

un veintitrés de septiembre

de hace algún tiempo,

cuando el verano le da papel principal

a la nostalgia,

y un nuevo otoño

comienza a atardecer

tras las ventanas.

Algunas brujas dicen que soy Virgo,

otras, sin embargo,

dicen que soy un Libra

sin dejar ninguna opción

a rebatirlo.

Así que como siendo lo uno o lo otro

soy reacio a todo tipo de conflicto

y tengo que confesar

que hoy me levante

con pocas ganas de llevar

a nadie la contraria,

como “Virga” es una palabra que para mi no existe, pues no uso,

haré una personal e intransferible

conjunción de los dos signos.

Y a partir de hoy,

si me preguntan

contestaré satisfecho y orgulloso

que no soy ni lo uno ni lo otro.

Que yo soy simplemente

un claro caso de “Libro”.

LOS OTROS






Existen dos tipos de poetas.

Unos cuentan sílabas y versos.

Otros, en cambio,

cuentan penas y sonrisas

o las hojas que caen de aquel árbol en otoño.

Unos recitan en teatros repletos de eruditos

que esperan champán y canapés

tras la lectura.

Otros clavan sus poesías en el viento,

y sin hablar

le cuentan una historia a la muchacha

que acaba de sonrojarse

porque el joven tímido

hoy ha roto su silencio

y por fin ha dicho que la ama.

Algunos poetas venden libros

capaces de vivir contigo en el estante.

Otros, sin embargo,

pueden habitar siempre a tu lado,

a cambio de escucharlos un instante.




Existen dos tipos de poetas.

Los que se sientan y esperan que las palabras

vayan acudiendo a su escritorio.

Y los que, por más que corran,

la poesía no se va a detener hasta alcanzarlos.




Unos escriben de amor,

por sus honores.

Otros tiene el honor de ser

el amor sin condiciones.




Unos son noticia en diarios y revistas.

Otros se desviven para que su cuerpo

coincida simplemente con su sombra.

Unos son estudiados en escuelas y congresos.

Los otros, con humildad, estudian

la mejor manera para esperar la primavera.




Existen dos tipos de poetas.

Unos escogen los vocablos

que en sus recovecos guarda un diccionario,

los otros sólo eligen los atrevidos,

los que salen de él,

como volando.


Y de todos los poetas que existieron,

sin dudarlo,

yo me quedo con los otros.



Porque gracias a ellos pude decirte

aquella tarde que brillaba el sol,

mientras llovía,

que mi vida no era nada sin tu vida.

Y si dejabas de mirarme

me moría.

sábado, 16 de junio de 2012

VERTEDERO



Sólo fuiste para mi
un vertedero de sentimientos.
Allí depositaba cada noche
la felicidad, la angustia o el hastío
que desgastados                                                                    
me sobraron algún día.
Introducía
mi melancolía, mis penurias o mis sueños
carcomidos por el abandono
o por el mal uso
que hice de los mismos.
Y aquí estoy ahora,
malherido,
lleno de vacío
y vacío de todo
esquivando una luna que fue nuestra
hurgando con desesperación
en la basura.